Lecturas atrasadas 2: verano 2016

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Salamandra

 

No debe ser fácil estar en la piel de Jonathan Franzen. El traje de nuevo pope de las letras estadounidenses tiene que apretar. Por eso, es de agradecer lo que hace en Pureza. No, el de Chicago no se priva de entregarnos otro tocho. Pero plantea un juego literario en su interior de mucho interés. Tras la mera descripción costumbrista de personajes de Libertad, Franzen se divierte aquí uniendo los destinos de una chica desorientada en Oakland, un mito de las filtraciones pre-Assange procedente de la Alemania comunista y un prestigioso periodista afincado en Denver. Cómo todos ellos estaban (pre)destinados a encontrarse es algo que asombrará al lector. Pero, hasta llegar allí, hay que pasar por un sendero lleno de altibajos. Más de 700 páginas en las que todo tiene cabida: desde momentos de gran tensión, y un dibujo de personajes maravillosamente profundo, a baches narrativos llamativamente pronunciados. Hay demasiada información superflua en buena parte de los pasajes.

Con todo, es difícil arrepentirse de su lectura.

PUREZA (Purity)

Jonathan Franzen

Salamandra. Barcelona, 2015. 704 páginas.

PVP: 24 euros, 15 euros (e-book).

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Todocolección

 

La sátira es un género difícil. “Si se curva tiene gracia, pero si se rompe ya no”, venía a decir el creador televisivo algo soplapollas que bordaba Alan Alda en Delitos y faltas (Crimes and misdemeanors, Woody Allen, 1989). Creo que Woody Allen manejaba la frase como ejemplo de chorrada solemne, pero lo cierto es que yo la recuerdo de vez en cuando como una realidad aplicable al humor. Es lo que me ha sucedido leyendo Garras de astracán. El juego de Terenci Moix tiene cierta gracia inicial. Sus cómicos apuntes sobre los personajes y situaciones mueven a la sonrisa. Por ahí flotan los espíritus de Mario Conde e Isabel Pantoja, algunos años antes de que fuera imaginable que ambos fueran carne de presidio. Pero, por desgracia, este retrato de la floreciente España de finales de los 80 está muy lejos de ser divertido. Moix apuesta por una indisimulada estridencia, que haría casi recomendable el despacho de aspirinas junto a los ejemplares de la novela. Las pinceladas surrealistas son tan extremas que acaban por resultar grotescas. La exaltación homosexual que todo lo preside también tiene un punto afectado que leído con ojos de hoy parece contraproducente. Garras de astracán es como una fiesta en la que la música estuviera mucho más alta de lo que el oído humano es capaz de soportar. Mejor salirse.

GARRAS DE ASTRACÁN

Terenci Moix.

Planeta. Barcelona, 1991. 643 páginas

PVP: 6 euros.

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Misterendings

 

Hace una cosa curiosa Joyce Carol Oates en Carthage. Le pega un tiro a todo el relato hacia la mitad, introduciendo un largo y pesadísimo capítulo de más de 100 páginas que le hacen a uno replantearse muy seriamente el continuar con la lectura. Hasta allí, una novela de “desaparición” no, desde luego, memorable, pero sí atractiva y “atmosférica”.

La poda de un buen número de páginas habría dejado la cosa mucho más redonda. Pero a ver quién le dice a la longeva, prolífica y eterna aspirante al Nobel que saque la tijera.

CARTHAGE

Joyce Carol Oates

Alfaguara. Barcelona,  2014. 544 páginas.

PVP: 19’50 euros, 10’95 euros (bolsillo), 9’99 euros (e-book).

9788432224157

Casa del Libro

 

Como la sombra que se va se presenta como una novela. Son, en realidad, dos. Antonio Muñoz Molina realiza un arriesgado ejercicio, relatando en paralelo los  días que el asesino de Martin Luther King pasó en lugar tan recóndito para su mentalidad como Lisboa, tras cometer el magnicidio, y el viaje que el autor jiennense realizó a la capital portuguesa para ambientar El invierno en Lisboa, allá por 1987.

El rendimiento de ambas es desigual. El diario lisboeta de James Earl Ray engancha de primeras. Pero Muñoz Molina peca de exceso. Demasiados envoltorios de chicle arrugados, papeles desplegados, gestos mecánicos descritos con profusión pero que no hacen avanzar el relato hacia ninguna parte. Nos queda claro el peculiar carácter del asesino a las pocas páginas. Las restantes prolijas descripciones de sus hábitos no hacen sino restar fuerza al conjunto.

Distinto es lo que sucede con los capítulos que protagoniza el propio autor. No había visto a un escritor hacer semejante striptease emocional. Esos fragmentos constituyen, en rigor, unas memorias. Muñoz Molina lo cuenta todo. Se autorretrata como un marido adúltero y un padre de familia demasiado noctámbulo sin temor a lo que podamos pensar. Síntoma de madurez, supongo. Estos episodios resultan infinitamente más absorbentes que los que, se supone, formaban el núcleo principal de la obra.

Antonio Muñoz Molina es un literato de primerísimo orden. Como la sombra que  se va no tiene esa redondez de El viento de la luna (2006), pero tampoco peca de la desmesura -genial, por momentos- de La noche de los tiempos (2009).

COMO LA SOMBRA QUE SE VA

Antonio Muñoz Molina

Seix Barral. Barcelona, 2014. 536 páginas.

PVP: 21’90 euros, 10’95 euros (bolsillo).

97884204173491

Casa del Libro

 

Cayó el mito. Al menos, de momento. Si en 2014 decíamos por aquí que

Sin ser un destacable literato, Dicker tiene un gran instinto engarzando los capítulos, jugando con los saltos temporales y dosificando los giros en su absorbente “thriller”. Por eso es fácil perdonarle el esquematismo de algunas situaciones y personajes (…)

dos años después, toca corregir, a la baja, el punto de vista. El libro de los Baltimore es una mayúscula decepción. A Dicker se le empiezan a ver las costuras. O, quizá, sean sólo las prisas por entregar una continuación de La verdad sobre el caso Harry Quebert las responsables de que el resultado de la presente novela -conectada con la anterior, en realidad, únicamente por el personaje de Marcus Goldman- sea tan ramplón.

El autor no disimula demasiado en utilizar al personaje como alter ego. Él es también un escritor joven y exitoso, como se empeña en recordarnos cada pocas líneas, en un afán diríase freudiano por que les relacionemos. La casualidad está detrás de cada leve progreso de la trama. (El protagonista y su interés romántico prolongado durante décadas coinciden en distintos puntos del globo como si tal cosa). La musculatura de otro de los personajes se remacha también con insistencia, como si no hubiera terminado de quedar clara la primera -o la segunda, o la tercera- vez, o como si Joël Dicker prefiriera que la novela le quede larguita, por aquello de igualarse con la precedente.

El patinazo más grave se da, en nuestra modesta opinión, en todo lo que refiere a la ambientación estadounidense.  La primera vez nos engañó. Ahora ya no hay artificio que valga: Dicker no deja de ser un suizo que tiene una visión de EEUU sustentada en lo que ha visto en los telefilmes. No cabe un tópico más.

El desenlace no mejora el panorama. A los implicados todo les sale mal. Y punto.

Se lee, eso sí, del tirón.

EL LIBRO DE LOS BALTIMORE (Le livre des Baltimore)

Joël Dicker

Alfaguara. Barcelona, 2016. (Publicado originalmente en Francia en 2015) 488 páginas.

PVP: 21’90 euros, 12’99 euros (e-book).

9788423341986

Casa del Libro

 

Se acercaba uno con mucha curiosidad a El guardián invisible. ¿Qué tendrá esa trilogía del Baztán para haber seducido a tantos lectores en tan poco tiempo? De la lectura del primer volumen se pueden extraer ya algunas conclusiones: es una eficaz novela negra que consigue equilibrar, con cierto tino, la trama escabrosa con el costumbrismo de una determinada región de España, que en esta ocasión es el citado valle navarro. Uno sigue con el mismo interés la investigación para esclarecer quién esta detrás de los horrendos asesinatos de las niñas que la descripción del mundano microcosmos que rodea a la protagonista, Amaia Salazar. Todo en una narración quizá no memorable, pero sí tremendamente ágil.

Servidor puso identidad al/a asesino/a a 80 páginas del desenlace. No está mal, ¿no?

EL GUARDIÁN INVISIBLE

Dolores Redondo.

Destino. Barcelona, 2013. 432 páginas.

PVP: 18’50 euros, 9’95 euros (bolsillo), 9 euros (e-book).

9788472231535

Casa del Libro

 

La segunda letra del abecedario del crimen confirma las buenas impresiones producidas en la primera. Sue Grafton supo creer un personaje femenino muy atractivo para investigar los crímenes: implacable en su trabajo pero caótica en su vida personal. Insistimos: hoy puede parecer un cliché, pero a principios de los ochenta era toda una osadía. En esta ocasión, nos lleva de California a Florida para esclarecer una desaparición en principio rutinaria que acabará descubriendo un pastel mucho más suculento.

Llegado un punto crucial del relato no puede uno evitar acordarse de la película Volver (Pedro Almodóvar, 2006). ¿Habrá leído Almodóvar a Grafton? Tampoco importa. Una lectura muy agradable.

B DE BESTIAS (B is for burgler)

Sue Grafton

Tusquets. Madrid, 1990 (publicado originalmente en EEUU en 1985) 304 páginas

PVP: 15 euros.

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El Correo

 

Curiosa papeleta la de Mario Vargas Llosa. Publicar una novela con la prensa rosa y amarilla revoloteando. Precisamente ahora. Que nadie tiemble. Cinco Esquinas no será la obra maestra del Nobel hispano-peruano, pero es una novela divertidísima. De vuelta de todo, el ya octogenario autor prescinde de querer dejarnos con la boca abierta. Sólo aspira a que esbocemos la sonrisa. Y ésta no nos abandona en este relato descreído en el que la alta sociedad de Lima se mezcla con los periodistas de más baja estofa, todos cocinándose a fuego lento en esa corrupción política que marcó el pulso del país durante la década de 1990.

Una gozada.

CINCO ESQUINAS

Mario Vargas Llosa

Alfaguara. Barcelona, 2016. 320 páginas.

PVP: 20’90 euros, 12 euros (e-book).

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Qué libro leo

No tengo remedio: en cuanto veo a más de dos personas leyendo lo mismo en el transporte público necesito hincarle el diente al libro en cuestión. El sociólogo que habita en mí. No es de extrañar, por tanto, que acabara sucumbiendo a La chica del tren, novela cuyo argumento hace un guiño a sus potenciales lectores situando la acción principal, precisamente, en un cercanías que lleva a su protagonista a ¿trabajar?

Sería extraño que alguien se acercara a este título buscando una obra maestra de la literatura. No la encontrará. Se llevará, a cambio, un thriller bien llevado y no mal resuelto. Las comparaciones con Hitchcock son, por una vez, pertinentes. Hay mucho de su cine en el desarrollo de La chica del tren, aunque conveniente adaptado a los tiempos del smartphone.

Mientras escribo estas líneas, toda la ciudad está empapelada con el cartel de su (casi inmediata) adaptación al cine. Vaya papeleta la de Emily Blunt. Su físico está muy lejos del que imagina el lector cuando se enfrenta a esa Rachel que empalma latas de gintonic pre-hecho mientras se dirige al ¿trabajo?

LA CHICA DEL TREN (The girl on the train) 

Paula Hawkins 

Planeta. Barcelona, 2015. 496 páginas. 

PVP: 18’52 euros, 12’34 euros (e-book)

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