A España no le interesa su pobreza

WINNIESILU

Con la crisis España ha aumentado sus cifras de personas en situación de vulnerabilidad, unos números que ya eran altos. Combatir esta realidad requiere de un compromiso de la sociedad, no solo de la clase política. Somos todos los que estamos en juego, mientras la vulnerabilidad crece, aumenta la desigualdad, un auténtico cáncer para cualquier sociedad.

Gracias al informe que EAPN publicó hace unas semanas, 4º Informe El Estado de la Pobreza. Seguimiento del Indicador del Riesgo de Pobreza y Exclusión Social en España 2009-2013, sabemos que en 2013 había en España un 27,3% de la población –entre los que hay menores– en AROPE, un índice de “personas que están en situación de vulnerabilidad”, aclara Gabriela Jorquera, coordinadora de EAPN Madrid. Este porcentaje supone que 12.866.431 personas, casi el equivalente a la población de Andalucía, Castilla-La Mancha y Castilla-León, viven en una situación vulnerable. Tras años de crisis, habrá quien piense que esto es normal. Obviamente la crisis ha aumentado el número de personas en AROPE, pero lo curioso es que las cifras que existían antes no eran desdeñables. Así, entre 2004 y 2007 las personas en riesgo oscilaron desde los casi 10,8 millones hasta los 10,5. Es decir, cuando España se sentía rica también tenía a muchísimas personas en estado de vulnerabilidad. “A pesar del crecimiento económico, no se mejoraron los mecanismos de distribución, con lo cual, la gente que estaba en AROPE no tuvo las ayudas suficientes que les permitieran saltar la brecha y salir de su situación”, explica la coordinadora. Por tanto, llegó la crisis y el índice AROPE aumentó, como era de prever. Pero el hecho es que, ni antes ni durante la crisis, las personas en vulnerabilidad nos han importado. Gabriela cree que una de las razones principales es que “cuando se está en situación de exclusión se participa poco políticamente, con lo cual no son un grupo al que dirigirse”.

La actitud de España frente a la vulnerabilidad de parte de su población no es algo inaudito. Europa presentó en 2010 unos objetivos para 2020 que incluían los índices AROPE que tendría que tener cada país. Según los datos de 2013, España tendrá que disminuir su número de personas en vulnerabilidad en 2,7 millones. Es decir, cumpliríamos con Europa si en 2020 en España hay en torno a los 10 millones de personas en situación de vulnerabilidad, una cifra que sigue siendo altísima, pero que, sin embargo, cumpliría con los cánones europeos. “Este objetivo te puede parecer una porquería, y llevas razón, pero tuvimos una gran pelea por tener –y subraya tener– un objetivo, porque el anterior era erradicar la pobreza, toda ella, y por ser un objetivo tan alto, dejó de ser real. Este se eligió por ser algo alcanzable”, defiende Gabriela.

Es un problema social

Las instituciones no parecen volcadas en solventar nuestra realidad AROPE, pero qué pasa con el conjunto de la sociedad. Es cierto que con la crisis “se ha abierto una ventana de empatía”, indica Gabriela. Cada vez es más habitual “vivir el riesgo de cerca: tú mismo, alguien de tu familia, un amigo, etc.” Sin embargo, los españoles siempre hemos visto estas realidades como “un problema de índole doméstico y no social”, de ahí que “hayamos soportado bien la crisis, porque ante una situación de riesgo social quien ha reaccionado han sido las familias actuando como colchón”, pero como sociedad “todavía nos falta procesar que la pobreza es un problema de todos” y que esta es la forma eficaz de combatirla. Por este motivo “no nos debemos conformar con esa ventana de empatía, con eso no es suficiente”, tenemos que cambiar la visión. “Por ejemplo, muchas personas te dirán que los desahucios son un gran problema, pero no se plantean que las personas que llegan a esta situación están en un riesgo evidente de pobreza y exclusión, cuando no han caído ya en ellas”, alega Gabriela. “Alguien que llega a una situación así es porque ha arrastrado una situación de pobreza que se ha agravado hasta ese extremo, lo que pasa es que no pensamos en la pobreza como causa de este tipo de situaciones”.

La coordinadora es consciente de que hay personas que no creerán las cifras que ofrece el informe –los datos objeto de estudio se obtienen del Instituto Nacional de Estadística (http://www.ine.es/)– porque ellos no ven esa vulnerabilidad. “Parte de la clase media y la alta lo que perciben a su alrededor es normalidad”, mientras que en el otro extremo, “presenté los datos a un grupo de personas sin hogar y me dijeron que no podían ser 13 millones en AROPE, ¡que había muchísimos más! porque su mundo está poblado de gente que vive en una situación de pobreza inmensa”.

 

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España entiende la pobreza como un problema de índole doméstico y no social. Rocío Álvarez Fernández

 

Desigualdad, la sociedad se polariza

AROPE habla de vulnerabilidad y no de pobreza porque no solo incluye a los pobres, sino también a los que tienen privación material –problemas para pagar la hipoteca, dificultad para afrontar gastos imprevistos…– o baja intensidad de trabajo en el hogar –salarios precarios, contratos temporales, desempleo…–. Cualquier persona que cumpla uno de estos tres aspectos se considera que está en AROPE, aunque “lo habitual es que cumplan dos o incluso los tres”, precisa Gabriela. Esto quiere decir que todas las personas consideradas como pobres están incluidas en AROPE, al igual que otras que no son consideradas como tales, pero su situación es de riesgo. Antes lo que se medía era “la tasa de pobreza haciendo una media con lo que ganaba toda la población de un país, se ponía un punto de corte y todas las personas que quedaban por debajo se calificaban como pobres”, añade la coordinadora. Si se dejó de medir solo a los pobres fue porque se vio que países como Checoslovaquia tenían una tasa de pobreza “muy, muy baja”, pero esto, lejos de ser una buena noticia, suponía lo contrario. La tasa era baja porque “todos eran igualmente pobres”, por lo que ese corte que se realizaba teniendo en cuenta los ingresos medios de la población dejaba a muy poca gente por debajo. Así pues AROPE nació como indicador más fiable para dibujar la realidad de un país, incluyendo a los pobres y también a las personas que están en riesgo serio de serlo.

A pesar de todo, el índice AROPE tampoco es un indicador infalible, la realidad es que ninguno lo es. Así, por ejemplo, según el informe, AROPE se estancó en 2013, pero, al igual que sucedió en Checoslovaquia en el pasado, el hecho de que dejara de crecer no necesariamente es una buena noticia. Este estancamiento se debe a una reducción de la tasa de pobreza producido no porque hayan mejorado “las condiciones de vida de la población”, afirma el informe, sino porque se han reducido los “ingresos en amplias capas de la población”, a lo que debe añadirse “el retorno de inmigrantes pobres a sus países de origen”. Es decir, la tasa de pobreza se ha reducido, entre otras cosas, porque una gran parte de la sociedad ha reducido sus ingresos, es decir, tiene menos dinero. Así que no es que unos pocos hayan mejorado su situación, es que la mayoría la hemos empeorado, bajando la media que se toma como corte para medir la tasa de pobreza. Esto no implica que toda la población haya empeorado su situación, algunos la han mejorado, aumentando la brecha entre los que más tienen y los que menos. La desigualdad entre españoles ha crecido, según el informe, “la renta del 20% más rico era en 2013 algo más de seis veces superior a la renta del 20% más pobre”. De acuerdo con el Dossier Pobreza de EAPN España 2014, entre mediados de 2012 y principios de 2013 “el número de millonarios en España aumentó un 13% hasta las 402.000 personas”, mientras que AROPE crecía… Según el dato de Eurostat que recoge el informe, España es el quinto país más desigual de la Unión Europea. “Si hay algo que hace la desigualdad con las sociedades es polarizar y fragmentar, quiebra los mecanismos de sociedad. El tener una desigualdad alta nos pone en peligro como sociedad”, denuncia Gabriela. “El mayor riesgo al que nos enfrentamos es, por tanto, que la desigualdad se consolide”. Tanto la vulnerabilidad como la desigualdad “se pueden reducir, el problema es que lo que estamos viendo, tanto a nivel europeo, como nacional, como autonómico, no es que se estén ejecutando las políticas necesarias, lo cual no te da muchas esperanzas”.

Medidas y propuestas

La lucha política contra la desigualdad y la vulnerabilidad pasa, en opinión de Gabriela, por “fortalecer el sistema de rentas mínimas, que en España es un sistema fragmentado, precario y que además no está relacionado con el sistema de prestación de desempleo”, por lo que, según la comunidad autónoma en la que vivas, puedes pasarte más de un año sin recibir ningún tipo de subsidio, lo que implica tener unos ingresos de cero euros. “En un país con la renta que tiene España no deberían existir familias sin ingresos, podemos ofrecer eso, asegurar y garantizar el derecho a una subsistencia mínima, España se lo puede permitir”, defiende. La coordinadora de EAPN Madrid añade también “la asignación por hijo a cargo –en esta línea el presidente Rajoy anunció una pequeña concesión en el Debate sobre el Estado de la Nación–, lo que mejoraría de manera muy rápida las tasas de pobreza infantil”, que también son altas en España.

La pobreza, la vulnerabilidad, la desigualdad se pueden erradicar pero, al igual que ocurre cuando hablamos de lugares lejanos como África, para conseguirlo, lo primero tendría que ser que nos importara.

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