A horse with no name (Canciones para escuchar con atención III)

PeterILU

La radio ha conseguido que no valoremos las canciones. Me explico. Radiofórmulas como M80, Rock FM o Melodía FM machacan tan a menudo temas inmortales que han conseguido que los escuchemos sin reparar, como es debido, en su calidad. Para evitarlo les propongo un ejercicio. Consiste en ir rescatando, de vez en cuando, alguno de esos temas y hacer el esfuerzo de escucharlo con toda la atención. No como si fuera la primera vez… pero casi. Impedir que sean un hilo musical mientras llegamos a nuestra salida de una gran carretera de circunvalación, y paladearla como se merece.

Una simpática campaña publicitaria ha vuelto a poner sobre el tapete A horse with no name, el primer y mayor éxito de la banda America. 43 años después de su lanzamiento, podremos decir ya que se trata de una canción inmortal. No sé si mantiene fresca como el primer día, porque entonces no había nacido. Pero sí doy fe de que en 2014 suena de muerte.

 

Como cualquier hit de esa época cuya letra, digamos, resulte un tanto vaga, está acusada de ser una apología del consumo de drogas. (Y de haber sido escrita bajo sus efectos). La leyenda ha sido desmentida, al menos desde los cauces oficiales. America estaba integrada por un puñado de chavales estadounidenses desarraigados en el Reino Unido, país al que les llevó el destino de sus respectivos padres en la base de la RAF en Londres. La susodicha letra, en la fina línea que separa lo abstracto de lo simplón, tiene su razón de ser en los recuerdos que su autor, Dewey Bunnell, guardaba de un viaje familiar por Arizona y Nuevo México. Así pues, el “horse” del título no tendría, en principio, metafórica conexión con la heroína.

Despejada la incógnita de su origen, nos queda una canción cuya letra presenta un confuso panorama. Hay un desierto, un tipo y un caballo. Del deslumbramiento inicial pasa a sufrir los rigores de tan extremas condiciones ambientales. Lo de ponerle nombre al caballo nunca entra en sus planes. ¿De qué va la cosa? Cuatro minutos -y mucho “la la la” después- no encontramos respuesta. Y es aquí cuándo viene lo bueno: no importa en absoluto. Porque la canción es excelente. Produce esa chispa difícil de explicar con palabras que sólo los grandes temas generan. Escucharla es un placer.

Como el protagonista del anuncio, uno puede ponerse feliz en el peor de los escenarios imaginables si la radio o el reproductor de música del coche se la sirve. Y eso en el tráfico de Madrid es mucho decir.

 ¿Quieres saber más de Peter FallowPeterILU

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s