En busca del mar

NEREA DOLARA

Será por las condiciones actuales (económicas, sociales, políticas), será por ese afán de romantizar la salida a lo salvaje que siempre tenemos los que poco hemos pisado tierra y mucho hemos pisado concreto, será porque las historias de superación y esfuerzo siempre logran conmover cuando son honestas, será por muchas cosas más… pero la fantasía de dejar todo y lanzarse a la naturaleza seduce. Y “Tracks”, de John Curran, relata una historia a la que es difícil resistirse: la de una mujer urbana que, sin razón aparente, decide que quiere cruzar varios miles de kilómetros del desierto australiano con tres camellos y su perro.

TrackLa historia de Robyn Davidson -sí, esta mujer existió, y, sí, cruzó miles de kilómetros de desierto con cuatro camellos (había una cría) y su perro-, fascinó a más de uno en los años setenta (hay artículos de periódico y la National Geographic para probarlo), cuando esta australiana sin ningún entrenamiento se decidió a emprender esta hazaña para estar sola, para romper con sus limitaciones mentales de clase y género y para buscar algo sin saber muy bien qué. Escribió un libro, uno en que relata todo sin tapujo; sus mezquindades, sus debilidades, sus miedos, sus descubrimientos, sus fortalezas, sus avances… es un texto poco romántico (y directamente activista cuando se refiere a las precarias condiciones de los aborígenes de la zona), es más el recuento de una hazaña que aún parece imposible y que resulta tan interesante que hasta Doris Lessing se prestó a darle cobijo a la australiana mientras escribía el texto que desarrollaba más extensamente el artículo que originalmente publicó en National Geographic.

En la versión fílmica Mia Wasikowska interpreta a Robyn en todo su periplo, desde que llega a Alice Springs (un aislado y salvaje pueblo que recuerda al poblado neozelandés de “Top of the Lake”) y su rocoso aprendizaje sobre el mundo de los camellos hasta su llegada al mar. La adaptación de Curran es más una experiencia visual y física que una historia… con fallos y logros, es un poema de amor a estos paisajes áridos y hermosos… tan abiertos que pueden resultar apabullantes. Y luego está Mia Wasikowska, entregada en cuerpo y alma a esta experiencia narrativa que lleva al espectador a espiar la intimidad de una mujer anónima que decide buscar sus propios límites.

Track2

Davidson resta importancia a su hazaña porque no la considera especial sino una prueba de que cualquiera puede hacerlo si se lo propone: saltarse el plan, olvidar las barreras sociales, pensar en el mundo de otra forma. En sus palabras: “Y ahora se creaba un mito en que yo aparecía como alguien excepcional, diferente… porque si la gente empezase a vivir sus fantasías y a negarse a aceptar el aburrimiento sin futuro que se les ofrece como normalidad sería difícil de manejar”.  Este es un relato que revisa nuestros propios límites humanos, la romantización y la dureza de la soledad en la naturaleza, las frustraciones y logros de las búsquedas de uno mismo… una experiencia sensorial que invita a plantearse hacer realidad fantasías y dejar atrás el aburrimiento, aunque hacerlo no sea nada fácil.

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Escena memorable

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