Dibujitos o ilustraciones

infoshakers_yoana_17MAR14 (1)_“Jo, qué bien dibujas. Qué envidia. Cómo me gustaría dibujar así. Cuando era pequeño dibujaba un montón pero ahora soy un desastre”…

Si eres ilustrador, diseñador, creativo o simplemente dibujas porque te gusta, seguro que te suena la frase. Para mucha gente los garabatos que hacemos “los que dibujamos” son como magia. Puede que el dibujar mejor o peor tenga que ver con “el don” (como dicen algunos) pero se nos olvida a menudo que todos podemos coger un lápiz. Que todos, de hecho, dibujábamos en la escuela al mismo tiempo que aprendíamos a escribir y a leer.

Cuando escucho esa frase yo siempre pregunto “Y si te gustaba, ¿por qué dejaste de dibujar?”. La mayoría responden que son unos negados con el lápiz. Otros piensan que lo de dibujar va unido a la infancia, que cuando creces, simplemente ya no necesitas dibujar. Bueno, a los primeros les explicaremos que todo dibujante tuvo su proceso de aprendizaje, que ninguna técnica se adquiere por ciencia infusa o por un programa de Matrix (ya sé kun-fú). Bien es cierto que a algunos se les da mejor que a otros pero es habiendo hecho 300 dibujos cuando por fin te sale uno del que estás realmente orgulloso. Eso deberían tenerlo en cuenta. Y a los segundos les pediremos que miren a su alrededor, mediten y vuelvan a pensar su respuesta. Puede que tú no dibujes, amigo, pero… ¿qué utilizas cuando envías un whatsapp a tu colega para preguntarle cómo está? Una carita sonriente, ¿verdad?. Pues es lo mismo que utilizar un pos-it pegado en la nevera con el dibujito a lápiz.

 

Dibujitos o ilustraciones

Lo que quiero decir es que a lo largo de la historia, el dibujo ha sido utilizado como apoyo a la escritura, tanto como un lenguaje en sí mismo. Desde los orígenes del hombre, en la era prehistórica, ya existían las pinturas rupestres. Y era algo más que un arte, era un rito mágico religioso por el cuál buscaban favorecer la caza de animales. Estaban comunicándose. Si volamos un poco más allá en el tiempo, cuando el hombre comenzó a buscar la manera de hacer perdurar su historia inventando el lenguaje escrito, descubriremos los jeroglíficos, que son, qué duda cabe, dibujos, tal cual. Hoy en día, se dice que vivimos en la era de la imagen. Hay tanta información a nuestro alrededor que necesitamos enfocarla y transmitirla de la manera más directa posible, en publicidad, en los medios de comunicación…etc. La competencia hace que tengamos que estudiar qué colores y formas captan mejor la atención en unas u otras situaciones. Sabemos que una imagen llega mucho más rápidamente al entendimiento que 100 palabras. Y así es como nace la infografía, una manera de narrar la información con dibujos y gráficos.  Las ilustraciones, por otro lado, suelen ser apoyos a la escritura. Una narración, un artículo, un ensayo,… pueden ir acompañados de una ilustración que aporta y completa la información. En ocasiones, la ilustración habla por sí misma, y, desde luego, cuando lo consigue tiene un impacto mucho mayor. Y si no, echen un vistazo a nuestro Pseudónimo. 

El dibujo es una habilidad. Se aprende, igual que aprendemos a conducir o a escribir, paso a paso. Primero estudiamos las letras y al final sabemos leer. Tampoco necesitas ser un gran tipógrafo para poder escribir. Pero dibujar, da miedo. Muchas veces cuando le pido a alguien que me dibuje algo en la libreta me contesta “No, no, que no se dibujar”. “Entonces escríbeme algo”, le respondo. ¡Ah!, eso sí. Con buena o mala letra, siendo periodista o panadero, no importa, pero escribir sí se puede. Pues dibujar es lo mismo, es en sí el camino. Basta con tomar el lápiz y comenzar. Como decía Chillida, la clave es hacer lo que no sabes, si haces lo que ya sabes pierdes el tiempo.

No hace falta conocimiento, observar y reflexionar sobre lo que quieres trasladar al papel es suficiente. Podemos estudiar métodos académicos para dibujar pero al final cada gazpacho sabe diferente, aunque usemos la misma receta, ¿verdad?. Sin embargo un buen consejo podría ser que dejemos dormido nuestro lado racional del cerebro para no dejarnos engañar por la mente. Muchas veces cuando tratamos de dibujar una casa, por ejemplo, no nos sale porque estamos pensando en una casa, en la idea de “casa” que tenemos formada en nuestro cerebro. Dibujamos el tejado conscientes de que un tejado tiene que ser triangular, de tejas rojas,… así como las ventanas cuadradas, las puertas de madera, etc. La mejor técnica para conseguir apagar el lado izquierdo del cerebro es dar la vuelta a la imagen que vamos a copiar, descolocando así a la mente. De esta manera cuando dibujemos la casa nos fijaremos en las líneas y calcularemos los trazos tomando como referencia sus propias formas y no las que tenemos estereotipadas en la cabeza. Éste es un ejercicio muy útil y divertido para comenzar.

¡No dejen de dibujar! En ésta, nuestra era digital, estamos dejando hasta de escribir. ¿Hace cuánto que no coges un bolígrafo? Seguro que cuando quieres acordarte de algo que necesitas comprar le haces una foto en lugar de anotarlo. ¿Escribes la lista de la compra en el móvil? ¿Llevas agenda en el bolso? ¡Doy por supuesto que ya ni enviamos cartas! Cómprate unos pos-its y deja mensajitos por la casa. Y sobretodo, lleva siempre una libreta y un lápiz encima. Cualquier cosa en el mundo es susceptible de ser dibujada. Pinta tu versión del universo. Lapizea tus recuerdos en lugar de tomar tantas fotos. Mientras trazas cada detalle, una imagen y una sensación se graban en tu memoria. No necesitamos ser grandes escritores para tuitear nuestras ideas. No es preciso ser geniales ilustradores para dibujar lo que nos apetezca.

Y una vez sensibilizados con el dibujo, tanto como lenguaje así como arte en sí mismo, podremos valorar mejor la poco reconocida labor de los ilustradores, infógrafos, diseñadores y dibujantes, al menos en este país. Mi querido maestro y pintor, el señor Barbieri, me dijo una vez “no vuelvas a decir que haces ‘dibujitos’, eres ilustradora. Cuando alguien te pida un dibujo debe entender que no es cualquier cosa y que cuesta un trabajo. Comienza por hacer valer tu propio arte”. Y eso hago, porque llevo ya muchas más de 300 ilustraciones desde que aprendí a sujetar un lápiz pero tampoco dejo de hacer dibujitos en las esquinas de mi agenda.

Así aprendí la diferencia entre dibujitos e ilustraciones.

¿Quieres saber más sobre Yoana Novoainfoshakers_yoana_17MAR14 (1)

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