El orgullo de ser la peor madre de Estados Unidos

WINNIESILULenore Skenazy dejó que su hijo de 9 años cogiera solo el metro. Con el miedo instalado en una sociedad, no es extraño que la hayan bautizado como la peor madre de Estados Unidos. Un orgullo para ella, que cree en la seguridad, pero no en que sus hijos viven en un mundo lleno de peligros.

Tenía 9 años y llevaba semanas pidiendo ir solo a algún lado. Tras reflexionar sobre el tema, sus padres decidieron que sería una buena idea. “Adiós, ¡pásalo bien!”, le dijeron cuando lo dejaron un domingo en una de las tiendas Bloomingdale’s de Nueva York. Su deseada aventura acababa de empezar; sus padres le habían dado un mapa del metro, una tarjeta para viajar en el metropolitano, un billete de 20 dólares y unas cuantas monedas por si tenía que hacer alguna llamada telefónica.

Y lo hizo. Izzy cogió el metro, bajó en la parada adecuada, salió a la superficie y cogió el autobús que lo llevó hasta su casa.

Dos semanas después comenzó la aventura de su madre, la periodista Lenore Skenazy. El 1 de abril de 2008 publicó una columna en The Sun (New York) contando la experiencia que había vivido el menor de sus hijos. Cumpliéndose el sueño de todo periodista, su texto trascendió, aunque no como ella hubiera imaginado. Distintas cadenas televisivas la llamaron para entrevistarla. ¿El resultado? A base de defenderse afirmando no ser la peor madre de Estados Unidos, los medios obtuvieron su titular: la peor madre de Estados Unidos. “Obviamente saben que no soy la peor, que no soy una asesina ni nada por el estilo”, explica Skenazy, pero el titular sensacionalista le cayó encima como una segunda piel. “La reacción de la gente fue chocante para mí y todavía lo es… Mírame, estoy hablando contigo ¡que estás en Madrid!”, comenta fascinada.

Skenazy ha sabido aprovechar el tirón mediático para crear Free Range Kids, “un movimiento compuesto por gente que no cree que sus hijos estén en un peligro constante”, explica, algo que choca con la realidad de Estados Unidos. “Me encanta señalar que en nuestro país han bajado los índices de criminalidad hasta cifras de hace 44 años”, y, sin embargo, “vivimos con miedo. No culpo a los padres, cómo podría culparlos cuando la sociedad, los medios, el mercado” te lanzan mensajes constantes para que lo tengas. “Lo que trato de explicar una y otra vez es que, efectivamente, cualquier cosa puede pasar, pero el riesgo de que pase es muy pequeño”, apunta. “Creo que a la gente le gusta sentir miedo por alguna razón que no puedo entender”, lamenta.

“Yo creo en enseñar a los niños a cruzar la calle, soy una friqui de la seguridad, pero también creo que los niños no necesitan un equipo de seguridad cada vez que salen de casa”, escribió en su famoso artículo. Separados por kilómetros de distancia y sin que ninguno supiera de la existencia del otro, la forma de pensar de Skenazy tiene mucho en común con la del maestro, pedagogo, abuelo y padre italiano, bautizado como “niñólogo”, Francesco Tonucci. Mientras que este compromiso educativo de la periodista ha nacido fruto de la casualidad, Tonucci es un experto en la materia, un estudioso del tema. Tonucci comparte su preocupación por ese miedo que se ha instalado en nuestras vidas. Le llama poderosamente la atención que mientras que en Italia disminuyen también los índices de criminalidad, la “autonomía de los niños no es superior al 7%. Los delitos bajan, pero el miedo va subiendo”, nos comentó durante su última visita a Madrid. Tonucci defiende además que “los niños no corren riesgos graves, ¡no son aspirantes a suicidas!”, y necesitan autonomía para crecer. “Una autonomía que no quiere decir abandono”, repite. En su paso por Madrid nos relató lo que acababa de decirle una niña argentina: “Si me llevan siempre de la mano, el día que me suelten me va a dar miedo”.

Mientras que el himno de Estados Unidos habla de que es la tierra de las personas libres y el hogar de los valientes, “la sobreprotección choca frontalmente con esa idea de libertad y valentía”, comenta Lenore Skenazy, que confiesa estar “orgullosa” de su sambenito. “Si vivimos en una sociedad que cree que una buena madre es la que interfiere en cada segundo del camino de su hijo, pensando que todo es terrible, estoy contenta de ser una mala madre”.

Mientras sus hijos crecen sanos –tiene 16 y 17 años–, quizás deberíamos preguntarnos por qué al pensar en la aventura que vivió Izzy no visualizamos a Macaulay Culkin pasándolo pipa en la primera parte de Sólo en casa 2, sino que preferimos al pobre Chencho secuestrado en la Plaza Mayor en La gran familia.

Izzy y su madre recién llegado de su aventura en el metro. Familia Skenazy

Izzy y su madre recién llegado de su aventura en el metro. Familia Skenazy

¿Quieres saber más sobre Estrella?  WINNIESILU

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s