Irse de la dama gris

GonzaloILUEn la redacción de El País decían que los periodistas nunca se iban del equipo, entre otras cosas porque si lo hacían nunca podrían volver. No era cierto, claro, algunos periodistas se marchaban, cada uno con sus motivos, pues la vida es así, no premia la fidelidad. Era bastante correcta la segunda parte del enunciado, esa que decía que no había retorno al paraíso, aunque eso también ha quedado obsoleto. Ernesto Ekaizer escribe ahora, igual no tiene el peso que tuvo allí antes de marcharse a otros lares, pero el papel y la tinta las paga PRISA.

Si eso pasa en España, en un medio relevante pero local como es el El País, imaginen lo que puede ocurrir en un mastodonte como The New York Times. La dama gris era una institución casi totémica con una profunda cantera, el lugar donde cualquier periodista estadounidense quería terminar trabajando, el lugar del que nadie pensaría nunca salir.

Sede corporativa del The New York Times.

Sede corporativa del The New York Times.

Pero todo cambia. Nate Silver es un genio de las estadísticas que tenía su blog alojado en la web del NYT. Acertaba las elecciones con escasísimo margen de error, su perfil en el diario estaba disparado, incluso hacía deportes. Silver llegaba a despertar la envidia de algunos compañeros, que se quejaban de que podía utilizar encuestas a las que ellos no tenían acceso y que su ascenso estaba inflado por la dirección. Ya no tendrán motivos para preocuparse, Silver salió del diario recientemente para fichar por ESPN, la cadena deportiva más grande del mundo, que quiere hacer de él una estrella con un modelo ya explorado con otro periodista, Bill Simmons. La idea es crear un portal para más gloria del periodista, escoltado por otros grandes profesionales y con un atractivo formato. Quieren hacerle multiplataforma, que los espectadores le tengan a todas horas y que su credibilidad no baje de perfil fuera de los brazos de NYT.

Pero si sólo fuera Silver no habría problema, una golondrina no hace verano. La cosa no ha quedado ahí. Con Jill Abramson como directora también se ha ido Brian Stelter, especialista en noticias sobre los medios que ha emigrado a la CNN. Y Hugo Lindgren, editor del magazine de la publicación. También Matt Bai, uno de los corresponsales políticos, que formará parte de la plantilla de Yahoo. Junto a ellos, David Pogue, especialista en tecnología que quería montar su propio portal dentro de la empresa y al que cortaron las alas. Casi todos los casos tienen dos problemas comunes. Por un lado los periodistas buscan progresar y las posibilidades dentro de la casa son raras. De hecho el NYT es muy restrictivo en su política de colaboraciones externas, es reticente a dejar a sus redactores aparecer en televisión o colaborar en otras publicaciones aunque no sean de la competencia. El otro problema es que la red, al menos en Estados Unidos, cada día es más importante.

Este último es el resquicio al que hoy en día se agarra la prensa o, más concretamente, nos agarramos los periodistas. En algún momento Internet tendrá que dar dinero. La información tiene su valor, siempre lo ha tenido, la gente quiere saber, necesita tener datos para las más diversas cuestiones. Y para eso, no se engañen, no hay nada mejor que el buen periodismo. La tormenta sigue, no parece arreciar, pero incluso los temporales más duros terminan parando.

 ¿Quieres saber más sobre GonzaloGonzaloILU

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s