El hombre debajo de la visera

ChusILU

Pocos mejor que él representan la esencia del fútbol inglés. Intensidad, derroche físico y contragolpe son los tres pilares sobre los que bascula el planteamiento balompédico de Tony Pulis. Fiel a sus convicciones consiguió sus mejores logros dirigiendo al Stoke City. Tras una extraña salida del club de Staffordshire ha regresado a la Premier League para intentar salvar del descenso al Crystal Palace. La reacción de los eagles ha sido inmediata. El efecto de su llegada ya se ha comenzado a notar en el sur de Londres. Su gorra ya se ha convertido en un talismán al que se aferran en Selhurst Park para permanecer un año más en la denominada como mejor liga del mundo. 

Con la gorra bien calada. Bajo un sol de justicia. O aguantando la imprevisible meteorología inglesa. Mirando la amplitud del campo a través de sus gafas y siempre por debajo de su visera. Así ve el fútbol Tony Pulis, un imprescindible de la Premier League. Tras una exitosa década a cargo del Stoke City llegó el pasado noviembre hasta el sur de Londres para intentar mantener al Crystal Palace entre los veinte mejores equipos británicos. Daily Mirror.

Con la gorra bien calada. Bajo un sol de justicia. O aguantando la imprevisible meteorología inglesa. Mirando la amplitud del campo a través de sus gafas y siempre por debajo de su visera. Así ve el fútbol Tony Pulis, un imprescindible de la Premier League. Tras una exitosa década a cargo del Stoke City llegó el pasado noviembre hasta el sur de Londres para intentar mantener al Crystal Palace entre los veinte mejores equipos británicos. Daily Mirror

El pasado verano fue atípico en el fútbol inglés. Poco acostumbrada a los cambios, sobre todo en los banquillos, la Premier League fue testigo de tres movimientos excepcionales en un muy breve periodo de tiempo. A saber. El regreso de José Mourinho a Stamford Bridge. La llegada de Manuel Pellegrini al Etihad. Y por supuesto, el adiós de Sir Alex Ferguson tras un cuarto de siglo de gloria y éxitos al frente del United. Muchas y muy importantes noticias que hicieron que otras, más modestas, pasaran inadvertidas. Como la que anunciaba la salida de Tony Pulis del Britannia Stadium.

Cuando este galés llegó por primera vez a Stoke-on-Trent encontró que el club de la ciudad era un histórico de pasado glorioso que luchaba por salir de las catacumbas del fútbol inglés. Los potters fueron uno de los doce miembros fundadores de la competición liguera. Sin embargo sus mejores años quedaban ya muy lejos. En su centenaria historia únicamente habían levantado un título. Una Copa de la Liga a comienzos de los setenta. Por aquel entonces, a comienzos de la temporada 02/03, los de Staffordshire acababan de ascender a la Division One, actual Championship. Y a pesar de la promoción de categoría, las cosas marchaban realmente mal.

El entrenador del ascenso, Gudjon Thordarson, no fue renovado para aquella campaña. Su puesto lo ocupó Steve Cotterill que dejó el cargo tras doce jornadas para convertirse en segundo de a bordo de Howard Wilkinson en el Sunderland. Dave Kevans cogió las riendas de manera interina y tras cuatro derrotas consecutivas, llegó el turno de Pulis. Todos los comienzos son difíciles. Y el suyo no fue una excepción.

Otra nueva racha de cuatro encuentros sin puntuar enterró a los potters en lo más profundo  de la clasificación. Para el final de la primera vuelta, compuesta de veintitrés jornadas, el Stoke City únicamente había ganado tres partidos y había empatado siete. Sin embargo de cara a la segunda manga las cosas cambiaron. Nueve victorias, seis más que en el mismo período anterior, y, de nuevo, siete empates permitieron que los de Pulis mantuvieran in extremis la categoría tras vencer por la mínima al Reading el último día de competición. 

Convertido ya en ídolo de la afición tras obrar el milagro de la permanencia, consolidó al equipo en el segundo estamento del fútbol inglés. Durante dos campañas los potters no pasaron problemas y se mantuvieron en la parte media de la clasificación. Sin embargo su mala relación con el propietario del club, el empresario islandés Gunnar Gíslason, propició su salida del equipo en el verano de 2005. Pero poco duró su marcha. Tan sólo un año después el Stoke City regresó a manos de Peter Coates. Gíslason decidió devolver su participación a su predecesor y actual presidente que en una de sus primeras decisiones recuperó Pulis para la causa.

Así, en julio de 2006 comenzó la segunda etapa del galés al frente del Stoke City. La que le convertiría en historia del club. Ya en el curso de su regreso situó a los potters en octava posición liguera.  Pero lo mejor estaba por la llegar. En la campaña 2007/2008 logró el subcampeonato de la Championship y por lo tanto el ascenso a la Premier League. Después de más de treinta años los alfareros volvían a la máxima categoría del fútbol inglés. Con unos recursos muy limitados y con un juego muy básico pero efectivo Tony Pulis había logrado llevar a esta pequeña ciudad de apenas 250.000 habitantes a codearse con las grandes cities británicas.

Desde ese ese momento el club no dejó de crecer y durante las cinco temporadas que han pasado desde entonces ha resuelto su paso por la Premier League de manera más que solvente. Incluso se permitió aparecer por Wembley para disputarle la F.A. Cup al Manchester City. Ante los sky blues no se pudo lograr la victoria pero la participación en la UEFA Europa League de hace dos cursos fue un premio de consolación más que satisfactorio. La temporada pasada siguió por los mismos derroteros. Con la tranquilidad habitual que había instaurado Pulis. Por eso sorprendió tanto su marcha. De la noche a la mañana Coates cambió galés por galés y puso al frente del equipo a Mark Hughes.

Durante los diez años que Pulis había estado al mando su personalidad, la del club y la de la ciudad encontraron una perfecta comunión. El fútbol que se veía en el Britannia Stadium estaba lejos de ser considerado el mejor que se practicaba en las islas británicas. Aunque quizás si el más fiel a su tradición. Un portero y cuatro defensas bien respaldados por dos mediocentros muy próximos que a su vez eran escudados por los otros tres jugadores que ocupaban la medular. El único hombre en punta asfixiando la salida del rival. Y las líneas muy juntas para aprovechar la velocidad de unos extremos que podían partir prácticamente desde la posición de lateral. En definitiva, dejar el control del balón al rival y machacarle al contragolpe. Algo sencillo que convirtió al estadio del Stoke City en un siempre incomodo sitio que visitar. 

Tony Pulis el día de su presentación como nuevo técnico del Crystal Palace. Su llegada ha supuesto un auténtico cambio de rumbo para los eagles que tras su victoria ante, precisamente el Stoke City han logrado salir de los puestos calientes de la tabla. The Guardian

Tony Pulis el día de su presentación como nuevo técnico del Crystal Palace. Su llegada ha supuesto un auténtico cambio de rumbo para los eagles que tras su victoria ante, precisamente el Stoke City han logrado salir de los puestos calientes de la tabla. The Guardian

Tras su salida del Stoke City, Pulis no encontró ninguna oferta de su gusto y vio comenzar la actual temporada desde casa. En la comodidad de su sofá pudo comprobar como Mourinho ha recobrado la felicidad en el Chelsea. Como Pellegrini ha hecho arder toda la pólvora con la que cuenta en su City para convertirlo en un ogro con el que nadie se quiere cruzar. Y como Moyes sufre la herencia recibida. Pero, además, el galés también pudo comprobar la candidez de uno de los recién ascendidos, el Crystal Palace.

Después de lograr que los eagles regresaran a la Premier League tras una década de ausencia, el entrenador artífice del ascenso, Ian Holloway fue el designado para guiarles en este retorno. A pesar de su honroso intento por apostar por el fútbol ofensivo, su 4-3-3 se mostró pronto ineficaz. Las goleadas en contra se sumaban casi al mismo ritmo que las derrotas. Tras cosechar ocho por tan sólo una victoria Holloway dijo adiós al cargo sustituyéndole provisionalmente Keith Millen. Casi un mes se tardó en encontrar un nuevo técnico, pero la espera parece que mereció la pena. El pasado 23 de noviembre la directiva confirmó la llegada de Tony Pulis. Aquel día el Crystal Palace ganó su segundo encuentro de la temporada.

En total, desde su llegada el Crystal Palace ha jugado un total de once encuentros en liga. Cinco de ellos se han saldado con victoria, uno con empate y otros cinco con derrota. En definitiva, hasta Selhurst Park han llegado 16 puntos de 33 posibles lo que ha permitido a los eagles abandonar por primera vez en lo que va de curso los puestos de descenso. Además el equipo sigue adelante en la F.A. Cup tras dejar en la cuneta al West Bromwich Albion. Y todo con una sencilla receta. La que siempre ha aplicado Pulis. Defensa ordenada y a partir de ahí a aprovechar las ocasiones que se generen al contraataque. De momento el terreno de juego de los glaziers se ha convertido en un incómodo fortín en el que ampararse para permanecer un año más en la Premier. Y con Pulis luciendo el águila en su gorra, este aspecto, al menos, parece asegurado.

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