Corrupción, corrupción y… más corrupción

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Se han adoptado medidas. Se han aprobado leyes. Se le han proporcionado recursos a las fuerzas del orden. Se ha dado formación especializada a grupos de las fuerzas del orden. Se le ha dado poder a organismos para luchar contra la delincuencia económica. Pues nada. La corrupción ha crecido. ¿En qué sectores? En todos, pero principalmente en los sectores poderosos. ¡Ah! “Con la Iglesia hemos topado”, que también tiene lo suyo, ya que pasaba. Y a los poderosos, por más recursos que se les de a las fuerzas del orden, no se les toca todavía en España. Ni tocarlos. Campan a sus anchas. Da igual el sector que se examine. Por ello en Europa crece la preocupación por el aumento de la corrupción en España.

El resumen de la vida política es un escándalo tras otro. Desde la institución monárquica, que no hay por donde cogerla, hasta los Pujol. Desde Gamonal de Burgos a la UGT de Andalucía. Desde Gürtel hasta el ático del presidente González. Desde Bárcenas hasta la gasolinera de ‘Pepiño’ Blanco. No hay nada limpio. Lo que tocas, mancha. Tanto escándalo ha erosionado las instituciones, desde la monarquía a los partidos políticos, a la Justicia, las Comunidades Autonómicas, los Ayuntamientos, etc. No se salva nada, o casi nada. Y la desilusión ha aumentado en los ciudadanos. Y la desconfianza, más. Y la crisis económica y las medidas restrictivas como castigo han puesto la guinda en los ciudadanos para desconfiar de este sistema.

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Políticos y partidos políticos ya tocan fondo. Están en el nivel más bajo de confianza. Y no sirven las campañas para recuperarla. Los ciudadanos ya están hasta el gorro. Quieren vender una ley de transparencia. ¿De qué? Transparencia es lo que menos quieren. Será de control y cadenas. Como la ley de seguridad que nos impondrán. 

Transparencia entre los parlamentarios, buen código de conducta, integridad, información detallada de sus declaraciones financieras… ¡qué cosas nos quieren vender! Ahora, cuando el lodo sale por las ventanas del Parlamento, como salieron los guardias de Tejero. Tarde, muy tarde.

Si el poder judicial tenía poco prestigio, -es el único estamento nacional donde no ha llegado la democracia, no ha habido cambio alguno desde Franco-, la imputación de la infanta Cristina y su marido y el ‘caso Bárcenas’ lo ha puesto en al hoyo de la desconfianza ciudadana. No somos iguales ante la ley. Claro que no. Ni los Borbones, ni los diputados, ni los partidos, ni siquiera los sindicatos -ejemplos hay-, son medidos por la misma línea que los ciudadanos de a pie. Eso ya está asumido. Cambiarlo va a costar más de un dolor. Más de una vida.

Corrupción llama a corrupción y aquí el más tonto con cargo se ha puesto las botas. Costará limpiarlas.

¿Quieres saber más de EladioCaptura de pantalla 2013-10-16 a las 23.55.05

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