Neumáticos de invierno: no te quedes helado

KaramILU

El día 21 de diciembre es un día especial. Los estudiantes comienzan sus vacaciones de Navidad (qué tiempos aquellos…), los bombos de la lotería ‘descansan’ horas antes de empezar a repartir millones (¡¡este año sí que sí!! Lo presiento) y los villancicos empiezan a resonar por cada casa. Pero además, el 21 de diciembre corresponde con el solsticio de invierno (instante en que el Sol se encuentra a la mayor distancia angular negativa del ecuador celeste), es decir, que desde la Tierra le damos la bienvenida al viejo y gélido invierno.

Y tú, Shaker, te preguntarás, ¿qué tiene que ver esto con los coches? Pues mucho, porque el invierno es una de las estaciones más peligrosas para conducir. No sólo hay menos horas de luz sino que, augurios de Al Gore al margen, las condiciones climatológicas son, prácticamente siempre, adversas. Parafraseando a Forrest Gump “el invierno es como una caja de sorpresas” porque cada día que levantas la persiana de tu habitación la estampa puede ser totalmente diferente: un día sol, otro granizo, lluvia, nieve, hielo…¡¡ni la caja Roja de Nestlé!!

K.S

K.S.

Esto hecho provoca que el número de accidentes aumente considerablemente. Muchos de ellos se pueden evitar simplemente circulando de forma más responsable y calmada… pero si el sentido común falla, algo que ocurre demasiado a menudo, siempre viene bien tener un plus extra de seguridad. Y aquí es donde entran en juego los neumáticos de invierno.

Seguramente, al leerlo, muchos de vosotros hayáis pensado en los típicos neumáticos más ‘gordos’ con más goma, o en unos con unas ‘rayas’ más profundas, e incluso con clavos, al estilo de los países nórdicos. Ahí es donde está el principal problema de los neumáticos de invierno: su gran desconocimiento, aunque afortunadamente, poco a poco van dándose a conocer entre el público generalista.

A simple vista, estas gomas pasan desapercibidas pero si empezamos a rodar con ellas, las diferencias con las ‘normales’, o de verano, son claras. Para empezar, poseen un compuesto específico, más blando y flexible, orientado a proporcionar mejores prestaciones en condiciones invernales, ya que cuando la temperatura exterior baja de los 7º, mientras que el neumático de verano se endurece y pierde adherencia, el de invierno se mantiene inalterado. A ello se suman, primero, un mayor número de ranuras, aportando más tracción y mejor comportamiento en mojado; segundo, tacos con muchas más laminillas, obteniendo mayor adherencia en suelos mojados, helados, nevados, etc.; tercero, más distancia entre los tacos, de nuevo para tener más tracción; y último, empleando surcos más amplios, lo que mejora el comportamiento en lluvia.

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El comportamiento del coche mejora considerablemente. Aumenta la distancia de frenada, los giros son más naturales y se aumenta la seguridad. K.S.

Entonces ¿las cadenas? A no ser que seas un apasionado de las mismas y que disfrutes al montarlas, ya puedes ir deshaciéndote de ellas. Una circunstancia que, para nada, es extraña en España. Y es que según un estudio de la CNAE de hace varios años, más del 80% de los conductores no ha puesto en su vida, repito, en su vida, unas cadenas; y algo más de un 40% ni siquiera las lleva en el maletero. Pero como te digo, si montas unos neumáticos de invierno, olvídate de ellas. Sí, son el perfecto sustituto. De hecho, si equipas los cuatro, verás cómo el comportamiento del coche mejora considerablemente sobre nieve. Los giros son más naturales y las frenadas más predictivas. Además, añaden el plus de que podemos circular con ellos en lluvia, sin perder un ápice de seguridad, y que podremos pasar por aquellos tramos nevados en los que los demás se deberán quedar a esperar que pase la quitanieves.

Llegados a este punto, te pueden surgir varias dudas, tal y como me pasó a mí la primera vez que me los mostraron y pude probarlos (de esto hace ya siete años…). Su nombre no indica que puedan utilizarse únicamente en invierno sino que lo recomendable es hacerlo desde octubre hasta mayo, que es cuando las temperaturas empiezan a bajar. Pero si la temperatura sube por encima de esos 7º no creas que el neumático se destruye (tipo Fórmula 1) sino que pierde algo de eficacia, como le sucede al ‘normal’ que llevas montado en esta época.

Con los neumáticos de invierno, montar las cadenas formará parte del pasado. www.clubdecaballeros.com

Con los neumáticos de invierno, montar las cadenas formará parte del pasado. http://www.clubdecaballeros.com

Uno de los aspectos clave es el aumento de la vida útil de tus gomas. Me explico. Si unas ruedas duran de media cerca de 40.000 km y un usuario normal conduce alrededor de 18 ó 20.000 km anuales, lo recomendable es que las cambiara cada dos años o dos años y medio a lo máximo. Pero si adquieres los de invierno, eso quiere decir que estarás rodando 6 meses con unas y la otra mitad del año con otras, lo que significa que realizarás entre 8 y 12.000 km con cada juego, alargando así un par de años el cambio y haciendo más feliz a tu bolsillo, ya que no tendrás que gastar tanto dinero. Sin embargo, uno de los puntos más conflictivos es qué hacer con los neumáticos que no se utilizan. Algunos talleres como First Stop o la red de Michelin, ofrecen un servicio de almacenaje de tus ruedas incluyéndolo en el precio del cambio o de forma gratuita (para ello, consulta tu taller más cercano).

En cuanto al precio, que sé que es lo que realmente te preocupa, tras consultar la web www.neumaticos-online.es (me parece una de las más equilibradas) y meter por ejemplo unas ruedas estándar, es decir, en medida 205/55 R16 91V las diferencias distan dependiendo de la marca. Así, unas Pirelli P7 o unas Michelin Energy Saver, ambas de verano, cuestan 76,59 y 79,59 euros, respectivamente; mientras que sus homónimas de invierno: Pirelli W 240 Sottozero S2 o unas Michelin Alpin A4, cuestan 132,59 y 140,59, respectivamente. Pero la ventaja que poseen los neumáticos de invierno es que puedes montar un código de velocidad inferior, es decir, que si tienes un V (hasta 240 km/h), como el de arriba, puedes bajarlo a un H (hasta 210)  con lo que las ruedas, W210 Snowcontrol Serie III o Michelin Alpin4, cuestan 92,19 y 111,39 euros, respectivamente… vale la pena.

Michelin

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