Todo Maracaná

ChusILU

En la anterior entrada dejaba pendiente la última de las Doce Casas de la Copa del Mundo de Fútbol, Maracaná. Y con razón. El estadio carioca es mucho más que el lugar de donde, el próximo verano, saldrá coronada como mejor selección del planeta una de las treinta y dos clasificadas para Brasil 2014. Es pura iconografía de este deporte. Desde que fuera edificado hace ya más de sesenta años ha visto pasar a algunos de los mejores jugadores de todos los tiempos, ha registrado varios récords y ha presenciado infinidad de anécdotas que han hecho de él un terreno de juego único. 

Maracaná albergará en 2014 por segunda ocasión en su historia la final de la Copa del Mundo de Fútbol. Ya lo hizo en 1950. De esta manera igualará a otro mítico estadio, el Azteca de México D.F. El terreno de juego donde Maradona se encumbró celebró las ediciones de 1970 y 1986. Wall Football Clubs

Maracaná albergará en 2014 por segunda ocasión en su historia la final de la Copa del Mundo de Fútbol. Ya lo hizo en 1950. De esta manera igualará a otro mítico estadio, el Azteca de México D.F. El terreno de juego donde Maradona se encumbró celebró las ediciones de 1970 y 1986. Wall Football Clubs

Un periodista tuvo la culpa de todo. Cómo no. Se llamaba Mario Rodrigues Filho. Este pernambucano se trasladó en sus años de juventud a Río de Janeiro donde cultivó sus dos grandes amores. El fútbol y las letras. Él fue uno de los primeros informadores que comprendió la importancia que realmente tiene este deporte. Y es que tanto la literatura como el balompié se nutren de lo mismo. De pasión. Y de ella nació Maracaná.

Cuando Brasil fue elegida sede de la Copa del Mundo de Fútbol de 1950, Río de Janeiro era la gran capital del país,  y como tal, fue la ciudad elegida para la albergar la gran final del torneo. Las autoridades cariocas apostaron por la entonces por la construcción de un gran estadio, digno de tal ocasión, en la zona de Jacarepaguá, en el oeste de la ciudad. Mario Filho pensaba por el contrario que su situación idónea era en la zona norte, sobre lo que antes habían sido los terrenos del Derby Club, un antiguo hipódromo. Además la edificación debía ser la más grande del mundo en su tipo y albergar hasta 150.000 espectadores. Era el momento de presumir ante el mundo.

Desde el púlpito que le proporcionaba la publicación Jornal dos sports, la idea pregonada por Filho fue medrando poco a poco entre la población. Los dirigentes de la ciudad no tuvieron más remedio que terminar aceptando ante el clamor popular. De esta manera en 1948 comenzaron las obras del majestuoso Maracaná llamado así por el río que pasa cerca de él. Dos años después, terminaron justo a tiempo para la competición. Un torneo que inició la leyenda. 

Hasta ocho partidos se disputaron en Maracaná en aquella ocasión. España tuvo su pequeña ración de gloria. El gol de Telmo Zarra a Inglaterra nos permitió vencer por primera vez a los inventores de este deporte y, hasta el triunfo en Sudáfrica, la cuarta posición final lograda era nuestra mejor participación histórica en el torneo. Además, la final, registró el récord de mayor asistencia a un partido de todos los tiempos. Un total de 199.854 espectadores quedaron mudos con el gol de Alcides Ghiggia que dio el título de campeón a Uruguay. Ghiggia, único superviviente de aquel encuentro a día de hoy, siempre ha presumido de que “sólo tres personas en la historia han conseguido hacer callar el Maracaná con un solo gesto: el Papa, Frank Sinatra y yo”.

Alcides Ghiggia anotando el, quizá, gol más triste de todos cuantos haya presenciado Maracaná. El primer título de campeona del mundo que la canarinha podía haber ganado se esfumó con su tanto. Desde aquel día Brasil abandonó el blanco como uniforme titular. Foto: El Diario Global

Alcides Ghiggia anotando el, quizá, gol más triste de todos cuantos haya presenciado Maracaná. El primer título de campeona del mundo que la canarinha podía haber ganado se esfumó con su tanto. Desde aquel día Brasil abandonó el blanco como uniforme titular. El Diario Global

Brasil se recuperaría de aquel duro mazazo ganando tres de las siguientes cinco Copas del Mundo de Fútbol. Uno de los principales culpables fue Pelé. Considerado el mejor de todos los tiempos. Su juego se hizo famoso a nivel planetario gracias a los tres mundiales que ganó. Maracaná no pudo ver ninguna de sus grandes tardes en el torneo, pero le disfrutó en la competición local. Con su Santos dejó dos visitas para la historia.

El 5 de marzo de 1961, durante la disputa del torneo Río-Sao Paulo y con Fluminense como rival, Pelé anotó el recordado como “Gol de la placa”. No existen filmaciones de él, pero está considerado el mejor tanto de todos los que ha contemplado Maracaná. El 10 de Santos cogió el balón cerca del vértice de su área y tras recorrer 90 metros dejando por el camino hasta a 9 adversarios con todo tipo de regates hizo diana. Y una placa en el estadio así lo rememora. Iniciativa de otro periodista, por cierto. Joelmir Beting promovió este tributo desde la publicación deportiva O Esporte.

Ocho años después, el 19 de noviembre de 1969 durante la disputa del torneo Roberto Gomes Pedrosa, considerado el predecesor del Brasileirao, el Santos visitó a Vasco da Gama. Pelé llevaba en su cuenta 999 goles anotados en los 909 partidos oficiales que había disputado hasta entonces. Ante los cruzmaltinos, de penalti llegó el que hacía el millar. Tras marcar, la gente levantó en hombros al jugador que a la llegada a vestuarios vio cómo su nombre quedaba unido a Maracaná. Con otra placa.

O Rei ayudó de manera decisiva a agrandar la leyenda de Maracaná. Pelé es el máximo goleador de la historia de la selección brasileña en su campo más significativo. En total, el legendario 10 de la canarinha hizo 30 goles en 22 partidos en el templo carioca. No está nada mal. Foto: Mercadolivre

O Rei ayudó de manera decisiva a agrandar la leyenda de Maracaná. Pelé es el máximo goleador de la historia de la selección brasileña en su campo más significativo. En total, el legendario 10 de la canarinha hizo 30 goles en 22 partidos en el templo carioca. No está nada mal. Mercadolivre

Y es que al estadio carioca le gustan los homenajes. No contento con dos placas, Pelé tendrá una estatua en su interior tras la disputa de la Copa del Mundo. Y no es el único que tiene rendido tributo con algún tipo de obra escultórica. Bustos hay tres. De Mario Filho, del legendario Garrincha y de Mario Zagallo. Además está la conocida como estatua de Hilderaldo Bellini que representa la victoria brasileña en el Mundial de 1958 y denominada así en honor al capitán de aquella selección. Y otra que rinde honores a Zico como futbolista que más goles ha marcado Maracaná. Hizo 333 en él.

Que mejor manera que celebrar su medio siglo de vida que con un lavado de cara. Aprovechando la primera de las tres reformas que ha tenido que pasar hasta llegar a esta próxima Copa del Mundo, Maracaná celebró en el año 2000 su cincuenta cumpleaños con la apertura de la Calçada da Fama. Un paseo con las huellas de un medio centenar de los mejores jugadores que han pasado por este templo del fútbol. De su elección se encarga un comité conformado por reputados periodistas deportivos locales de algunos de los medios con mayor difusión en Brasil.

Desde su apertura, este grupo ha sufrido varias ampliaciones hasta llegar a los cien homenajeados. De entre todos ellos únicamente seis son extranjeros. El uruguayo Ghiggia, en un ejemplo de perdón sin parangón. El portugués Eusebio. El chileno Elías Figueroa. Y el alemán Franz Beckenbauer. Cuatro leyendas. Nada raro. Sin embargo los otros dos integrantes sí que resultan cuanto menos como sorprendentes. Son el paraguayo Julio César Romero y el serbio Dejan Petkovic

“Rambo” vivió sus mejores años como jugador en Brasil, sobre todo defendiendo la camiseta de Flamengo. Con este equipo jugó en dos etapas en las que disputó un total de 198 partidos y anotó 57 goles. Uno de ellos es especialmente recordado por la torcida de Fla ya supuso el título del campeonato Carioca de 2001.  Foto: Mauricio Muñiz

“Rambo” vivió sus mejores años como jugador en Brasil, sobre todo defendiendo la camiseta de Flamengo. Con este equipo jugó en dos etapas en las que disputó un total de 198 partidos y anotó 57 goles. Uno de ellos es especialmente recordado por la torcida de Fla ya supuso el título del campeonato Carioca de 2001. Mauricio Muñiz

Y es que sus carreras en tierras allí son poco conocidas. Pero fueron realmente brillantes. A pesar de su mal bagaje en nuestro país tanto “Romerito” como “Rambo” triunfaron en Maracaná. El primero llegó ya en la cuesta abajo de su carrera a Barcelona, pero está reconocido como mejor jugador extranjero de la historia de Fluminense. El segundo jugó en un total de quince equipos a lo largo de su carrera, tres de ellos de Río de Janeiro. Además de para Vasco da Gama y Fluminense también jugó para el Flamengo. Los tres grandes de la ciudad. También tuvo tiempo de lucir los colores de Goiás, Santos, y Atlético Mineiro en su extraña aventura por el país sudamericano. Su insólito currículum no le impidió hacer historia en el fútbol brasileño, siendo considerado un especialista en anotar goles olímpicos. Hizo nueve, cuatro de ellos en Maracaná.

De esta manera ha pasado el legendario estadio de Río sus ajetreados sesenta y cuatro años de vida. A partir del próximo mes de junio Maracaná tendrá tiempo de poder seguir ampliando su historia. En él se han escrito algunas de las páginas más hermosas de la historia de este deporte o han sido protagonizadas por algunos de sus mejores representantes. En 2014 habrá nuevo capítulo.

¿Quieres saber más sobre Jesús CabrejasChusILU

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