The Invincibles: dos equipos de leyenda (I)

ChusILUEl Arsenal está como un tiro. Sí, de vez en cuando está bien empezar con un chiste fácil. Los gunners son uno de los equipos de moda. Wenger ha vuelto a dar con la tecla. Aunque ya lo había hecho antes. Hace una década Thierry Henry, Dennis Bergkamp y Robert Pirès asombraron al mundo desde Highbury. Su hazaña, ganar el título de campeón de la Premier League tras permanecer las 38 jornadas invictos. El bueno de Arsene no podrá batir ese récord este año. Los inquilinos del Emirates Stadium ya han perdido dos encuentros este curso. El primero en la jornada inaugural del curso ante el Aston Villa. La segunda a manos del Manchester United en Old Trafford. Al menos, al entrenador francés le quedará el recuerdo del aniversario de aquel inolvidable equipo, The Invincibles. Los Invencibles.

El Arsenal está como un tiro. Sí, de vez en cuando está bien empezar con un chiste fácil. Los gunners son uno de los equipos de moda. Wenger ha vuelto a dar con la tecla. Aunque ya lo había hecho antes. Hace una década Thierry Henry, Dennis Bergkamp y Robert Pirès asombraron al mundo desde Highbury. Su hazaña, ganar el título de campeón de la Premier League tras permanecer las 38 jornadas invictos. El bueno de Arsene no podrá batir ese récord este año. Los inquilinos del Emirates Stadium ya han perdido dos encuentros este curso. El primero en la jornada inaugural del curso ante el Aston Villa. La segunda a manos del Manchester United en Old Trafford. Al menos, al entrenador francés le quedará el recuerdo del aniversario de aquel inolvidable equipo, The Invincibles. Los Invencibles.

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El Arsenal de la temporada 13/14. Tras un excepcional comienzo de campaña los gunners intentarán volver a ganar la Premier League diez años después de su mejor temporada de la historia. Arsenal

Era la temporada 2003/2004. Desde la llegada de Wenger a su banquillo siete años atrás, el Arsenal había ganado dos Premier League, una F.A. Cup y dos Community Shield. La campaña anterior se había logrado el subcampeonato y el ya citado título copero. Todo eran buenas sensaciones en el club londinense. Pero nadie esperaba el milagro que iban a obrar. El propio Arsene lo tildó de inmortal.

El arranque parecía tranquilo. Las cuatro primeras jornadas se solventaron sin sobresaltos. Everton, Middlesbrough, Aston Villa y Manchester City fueron el reguero de cadáveres que el Arsenal dejó a su paso hasta alcanzar el liderato. Con el Manchester United a tres puntos le tocó al Portsmouth visitar Highbury. Teddy Sheringham hizo saltar la banca. Los toffes se adelantaron en el marcador. Henry igualó de penalti y al final de los noventa minutos hubo tablas. Los red devils se quedaban a uno en la clasificación tras vencer los de Sir Alex Ferguson al Charlton Athletic. En la sexta jornada se iban a ver las caras frente a frente.

La visita del Arsenal a Old Trafford pasará a la historia por el incidente que protagonizaron Patrick Vieira y Ruud Van Nistelrooy. En la pelea por un balón largo el holandés se subió literalmente en la chepa del francés. En su caída, el galo lanzó una patada al aire que fue interpretada como posible agresión a pesar de no haber impactado en su blanco. Tangana, expulsión y Wenger con diez sobre el césped. Al rato, Martin Kweon cometió penalti sobre Diego Forlán. Van Nistelrooy lo lanzó de un trallazo al travesaño y salió repelido a gran distancia. Al unísono medio Arsenal se fue a por el delantero del United a increparle por su acción anterior con su compañero. Pitido final y empate a cero en el marcador. Dos consecutivos, pero se había sobrevivido al Teatro de los Sueños.

Los siete siguientes choques se saldaron con tres victorias al principio, otras tres al final y un empate justo en medio. Ahora era el Chelsea el que acechaba a tan sólo un punto con el ManU a dos de distancia. En la jornada 13 tocaba de nuevo derbi de Londres para el Arsenal. En esta ocasión ante un sorprendente Fulham que iba quinto en la tabla. Los de Wenger no pudieron superar a los cottagers y el cuarto empate de la temporada, en este caso a cero, supuso ceder el liderato. Los blues ganaron precisamente a los red devils. Los de Claudio Ranieri mandaban en la tabla. Pero por poco tiempo.

A la jornada siguiente el Arsenal volvió a situarse primero. Pero otro inoportuno empate hizo que tras la jornada 17 fuera el Manchester United el que ostentaba el liderato por un punto de diferencia. Al final de la primera vuelta todo proseguía igual. Durante las navidades nada cambió.  Y el Año Nuevo no hizo honor a su nombre. Los gunners no perdían, pero los de Ferguson tampoco. Wenger, sólo tuvo una novedad en los inicios de 2004. El 7 de enero en Goodison Park cosecharon otro empate que elevó la diferencia con la primera plaza hasta los tres puntos. Así, como el que no quiere la cosa, el Everton le birló cuatro puntos en dos partidos a un equipo que a partir de entonces comenzó a cimentar su paso a la historia. 

Desde la jornada 21 a la 29 se enlazaron nueve triunfos decisivos, alguno tan importante como el logrado en Stamford Bridge y que dejó terminó por dejar al Chelsea fuera de la carrera permitieron regresar a lo más alto. El Manchester se conformaba con ser tercero a dos puntos del primer proyecto de Roman Abramovich. El título parecía sentenciado con nueve de ventaja sobre el segundo. Parecía, y era, renta más que suficiente.

En la jornada 30 se tropezó, por decirlo de alguna manera, empatando con el Manchester United. Era 28 de marzo. Se acaba de jugar la ida de cuartos de la Liga de Campeones, se había empatado con el Chelsea en ella y tan sólo seis días después tocaba semifinales de la F.A Cup, precisamente ante los red devils. Un gol de Paul Scholes dejó al Arsenal sin final y sin opción de un doblete como el cosechado en el segundo año de Wenger al cargo del equipo. Tres días más tarde, otro gol, en este caso, de Wayne Bridge obligó a decir adiós a Europa. Los gunners cerraban diez días de auténtica pesadilla.

La coincidencia de la consecución del título de liga con la disputa del derbi de Londres ante el Tottenham hizo que las gradas de White Hart Lane lucieran de rojo y blanco para celebrar el decimotercer título de la historia del club. Arsenal.

La coincidencia de la consecución del título de liga con la disputa del derbi de Londres ante el Tottenham hizo que las gradas de White Hart Lane lucieran de rojo y blanco para celebrar el decimotercer título de la historia del club. Arsenal

Pero la moral no decayó y el único objetivo que quedaba por delante el reto de finalizar la Premier League sin mácula. De vuelta al torneo de la regularidad, la victoria por 4-1 ante Liverpool, con hat-trick de Henry incluido, a buen seguro que ayudó a calmar los nervios y centrar el objetivo principal, el título. Un puerto al que se llegó más tarde de lo esperado.

Tras empatar a dos en White Hart Lane con el Tottenham Hotspur, en la trigésimo sexta jornada,  el Arsenal se proclamó campeón de su decimotercer campeonato de la liga inglesa. A pesar de no haber perdido ni un solo partido, hubo que esperar hasta estar a falta de dos jornadas para que el título se decantara de su lado de la balanza. Manchester United y Chelsea habían vendido cara su obtención.

Ya con todo decidido, la posibilidad de quedarse sin récord existía.

El Birmingham City y el Porstmouth, décimo y decimocuarto clasificados, fueron los dos últimos escollos. Y se solventaron con sendos empates. Arsene Wenger y sus hombres habían entrado en la historia. La organización de Premier League decidió otorgar al Arsenal un trofeo especial para rememorar su hito. La copa mantenía su formato, pero para esta ocasión había cambiado su habitual color plata por el dorado.

Jens Lehmann, Lauren, Sol Campbell, Kolo Touré, Ashley Cole, Fredrick Ljungberg, Patrick Vieira, Gilberto Silva, Robert Pirès, Dennis Bergkamp y Thierry Henry conformaron el once habitual que conquistó esta proeza. A estos nombres habría que unir los de José Antonio Reyes, Edu, Ray Parlour o Gael Clichy menos habituales en las alineaciones, pero también importantes para la consecución del récord. Este estratosférico registro sólo otra vez había sido conseguido. Fue más de un siglo antes de que todo esto ocurriera. Durante la primera edición de la liga inglesa, allá por 1888

El Arsenal además de completar aquella temporada irrepetible, extendió su racha de partidos ligueros invictos a las once primeras jornadas de la siguiente campaña. De esta manera los hombres de Arsene Wenger enlazaron un total de 49 sin conocer la derrota, récord histórico para cualquier equipo inglés Talksport.

El Arsenal además de completar aquella temporada irrepetible, extendió su racha de partidos ligueros invictos a las once primeras jornadas de la siguiente campaña. De esta manera los hombres de Arsene Wenger enlazaron un total de 49 sin conocer la derrota, récord histórico para cualquier equipo inglés Talksport.

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