Al volante, sólo hacia delante (II)

KaramILUSi la semana pasada hacíamos mención a las acciones más condicionantes frente a una posible distracción, en esta lista que aquí sigue se encuentran otras, igual de comunes, aunque menos representativas, pero no por ello mucho menos importantes.

Comer, beber o encenderse un cigarro

Sí, en el punto sobre el cansancio o la fatiga, mencionábamos lo importante que es hidratarse y comer algo para mantener el cuerpo cargado y con energía. Sin embargo, lo ideal es hacerlo en parado, no mientras se conduce. Bien es cierto que es necesario mantener el cuerpo hidratado y así evitar un cansancio prematuro. Si por fuerza mayor, lo realizamos mientras estamos al volante, lo más recomendable es pedir que nos abran la botella o el alimento en cuestión mientras que si se conduce solo, es aconsejable dejar la botella medio abierta antes de emprender la marcha para que así sea más fácil maniobrar con ella (para ello es más apropiado tener una botella pequeña, de un litro como mucho). Una vez nos dispongamos a beber, no debemos apartar la mirada de la carretera en ningún momento, igualmente mientras comemos.

Otro aspecto es fumar, quizá uno de los hábitos más peligrosos cuando se conduce. Ya no sólo por el hecho de no tener el volante firmemente cogido sino por el tiempo que uno dedica a sacar el cigarro y encenderlo (ya sea con el mechero propio o con el del coche). De momento, dicho hábito “no está prohibido” según la DGT pero sí podrían multarnos con hasta 60 euros por “no mantener la atención permanente sobre la conducción”. Eso sí, se está pensando en prohibirlo por ley, gracias a lo cual también se evitaría que muchos descerebrados tiraran las colillas por las ventanas (acción que está penada con cuatro puntos), reduciéndose el riesgo de incendios.

Coger una botella, abrir una bolsa de patatas, comerte un sándwich o encenderte un cigarro son acciones que deberían realizarse mejor con el vehículo parado. www.ellahoy.es

Coger una botella, abrir una bolsa de patatas, comerte un sándwich o encenderte un cigarro son acciones que deberían realizarse mejor con el vehículo parado. http://www.ellahoy.es

Ocupantes y mascotas

En esta vida hay cosas que son mejor hacer en compañía que sólo. Conducir puede estar entre ellas, siempre y cuando el resto de pasajeros respete el espacio del conductor y no le distraigan en exceso. En el estudio elaborado por el RACE, BP y Castrol, se señala que cuantos más ocupantes haya en un vehículo, mayor es el riesgo de de que el conductor pueda perder la concentración. Los niños y las mascotas son los principales focos de distracción. En el caso de los primeros, lo más adecuado es que tengan una actividad que les distraiga y, sobre todo, tranquilice. No, no me refiero a que estén mirando una pantalla todo el tiempo pero sí se les puede motivar realizando juegos visuales, leyendo (siempre y cuando no se mareen) o simplemente hablando. Por su parte, los animales siempre deberían viajar separados de las personas, ya fuera en el maletero, con una rejilla o una red como elemento de separación, tal y como indica el código de circulación, o en su defecto, en un trasportín. Si no pudieran darse ninguna de las dos circunstancias, siempre deberán ir en el asiento trasero, abrochados al cinturón de seguridad.

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No es necesario que zombifiquemos a los niños con pantallas y películas pero sí resulta fundamental que no supongan un quebradero de cabeza para el conductor. Los animales por su parte, deberían ir separados del resto de pasajeros, o en su defecto, atados al cinturón de seguridad. http://www.motor.maphre.es / Karam El Shenawy

Preocupaciones personales

El estado de ánimo del conductor es otro motivo frecuente de distracción al volante. Es uno de los más complicados de tratar, pero aquí cada uno debería ser consciente de lo que lleva entre las manos e intentar evitar exteriorizarlo, al menos, durante el trayecto que realice.

Fijarse en el paisaje y en otros accidentes

Que levante la mano aquel que no haya frenado nunca, o al menos reducido la velocidad, cuando haya pasado por delante de un accidente. Venga Shakers, sed sinceros, que yo también lo he hecho. Pues bien, la curiosidad nos puede costar muy cara ya que apartar la vista de la carretera es lo peor que podemos hacer. Si circulamos a 120 km/h y se nos ocurre desviar la vista de la carretera, en sólo tres segundos habremos recorrido 100 metros, una distancia equivalente a un campo de fútbol. Pero si estamos en mitad de un atasco, yendo despacio y nuestra cabeza gira para ver qué le ha pasado al afectado en cuestión podemos llegar a provocar una colisión tonta con el de delante que nos haga tener que rellenar un parte y acabar siendo nuestro incidente el foco de todas las miradas… Pero además del morbo que pueda producir ver un accidente, hay otra serie de actividades que provocan que el conductor retire los ojos de la carretera, como por ejemplo, fijarse en el paisaje, en los carteles publicitarios…

Que no te pierda la curiosidad y si lo hace, al menos párate y ayuda a los afectados (siempre y cuando no hayan llegado los servicios de emergencia). www.estamosseguros.eu

Que no te pierda la curiosidad y si lo hace, al menos párate y ayuda a los afectados (siempre y cuando no hayan llegado los servicios de emergencia). http://www.estamosseguros.eu

Otros factores externos

Por último, está un factor completamente externo al conductor como son la señalización incorrecta o confusa y la iluminación inadecuada de la carretera. Gestiones que son competencia directa de los organismos públicos como el Ministerio de Fomento o las Diputaciones Provinciales. Por desgracia, la crisis que nos azota ha originado que se reduzca considerablemente el presupuesto para el mantenimiento y estado tanto de la señalización como del asfalto.

La mala señalización o el deterioro de las mismas puede confundirnos y provocar situaciones que nos distraigan. www.canariasgrita.blogspot.com

La mala señalización o el deterioro de las mismas puede confundirnos y provocar situaciones que nos distraigan. http://www.canariasgrita.blogspot.com

Tenemos que ser conscientes que cuando nos ponemos al volante, nuestro principal cometido es llegar al destino que nos hemos fijado, da igual si esta a tres o a 500 kilómetros. No sólo estamos conduciendo nuestra vida, sino la de los que van en nuestro automóvil y la de los que circulan a nuestro lado.

 ¿Quieres saber más de Karam El ShenawyKaramILU

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