La comunicación, el mal endémico del Gobierno

RamonILU

Una conversación cualquiera.

-Oye Pepe, has oído lo que ha dicho Montoro del cine.

-No, ¿qué ha soltado?

-Dice el tío que el problema del cine no son las subvenciones sino la calidad de las películas que se hacen.

-¿Cómo? Pero qué impresentable. Eso no lo puede decir un ministro.

-Pero eso no es todo. A los dos días se descuelga con esto otro. Dice que los salarios no están bajando, que están moderando su subida.  Jajajaja, qué tío.

-Será h…d…p….O sea que no paran de estrujarnos nuestros jefes, nos bajan el sueldo prácticamente a todos, y va el farfollas este y dice que están moderando su subida. Ay, que Dios nos coja confesaos con estos cafres del Gobierno.

Probablemente esta conversación ficticia se haya dado en algún lugar de España, o en muchos sitios. No me extrañaría. Es un ejemplo más de la pésima comunicación del Gobierno de Mariano Rajoy.

Estos días hemos visto varios ejemplos. Hasta la única que se salvaba un poco de la quema, Soraya Sáenz de Santamaría, se metía en un charco sin precedentes, al acusar a cientos de miles de parados de fraude.  Lo que faltaba.

Este mal endémico en el que se ha convertido la comunicación en el Gobierno, y en su extensión en el PP, viene de lejos. Así, me viene a la cabeza, las mentiras del ministro  Ángel Acebes con los atentados del 11M que le costaron las elecciones al ahora presidente Rajoy.

Pero volvamos al presente. En los casi dos años de Gobierno, las meteduras de pata de los ministros y Rajoy han sido continuas. Como dice un amigo mío es un “sin parar”. Desde el clásico de Mariano “y la segunda ya tal”, refiriéndose a una pregunta sobre Bárcenas, a las acusaciones al partido de la oposición de bajar las pensiones. La señora De Cospedal se ha hinchado a mentir sobre ello.

Por cierto, lo de convocar a los periodistas a ruedas de prensa para verlas a través de una pantalla de plasma es de país bananero. Un esperpento que este Gobierno ha hecho norma en su día a día.

Dentro del equipo de Rajoy hay nombres que sobresalen del resto. Ahí tenemos al ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, como uno de los políticos que más meten la pata ante el micrófono. Su cagada número uno fue la siguiente: “Que caiga España que ya la levantaremos nosotros”.

Otro ministro que ha dejado bastantes perlas es el ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert. Su más clamorosa fue la de “españolizar a los niños catalanes”. Tras esta metedura se llevó el rapapolvo del mismísimo Rey (otro que lo de la comunicación lo lleva bastante mal).

Otro ministro que le gusta salir a la palestra a hablar hasta de lo que no sabe es el titular de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria. Hablo con conocimiento de causa. Ve un micrófono y se tira a por él. No hay día en el que no abra la boca. Y claro, tantas veces hablar para los medios hace que se meta la gamba constantemente.

Estos son sólo unos ejemplos de la mala comunicación del Gobierno. No se puede hacer tan mal. La comunicación es de vital importancia para un político, mas si está en el poder. La prensa hace bien en resaltar las atrocidades de los portavoces del Ejecutivo.

No hay que olvidar que cualquier miembro del Gobierno es un portavoz del mismo, y tienen que saber de todo, no sólo de lo que sucede en su cartera. Tienen que responder a cualquier pregunta de los periodistas. No se puede contestar cualquier cosa. ¡La gente no es tonta!

Los portavoces tienen que estar bien formados para elegir el mensaje correcto, para comunicar bien. No se puede meter tanto la pata, no se pueden decir tantas incorrecciones y sobre todo, no se puede mentir y engañar a la opinión pública.

Todo lo que digan los miembros de un Gobierno repercute en la sociedad. Los medios les siguen prácticamente las 24 horas y tienen que tener mucho cuidado hasta con lo que dicen de manera privada. Hay micros por todos lados.

Esa repercusión en la sociedad es la que mantiene a un Gobierno u otro en el poder. En política son importantes los hechos, pero igual de vital es cómo comunicarlos. Si lo que llega a la ciudadanía son las meteduras de pata, la imagen que se traslada es patética. Mariano, no te lleves las manos a la cabeza con las encuestas del CIS o las notas de su tropa. Se las han ganado a pulso.

Si comunicaran mejor, estoy convencido de que otro gallo cantaría. Deberían poner soluciones para ello. Lo de rectificar está bien, pero no hay que abusar. Piensen mejor lo que vayan a comunicar, estén preparados para cualquier hecho. Como dice mi amigo y experto en la comunicación de crisis y portavoces, Enrique Alcat, la mejor comunicación es la que se cocina con tiempo, la que se trabaja desde el inicio.

Dos cosas más. Si uno no sabe comunicar debe asesorarse. Dejen a sus jefes de prensa hacer su trabajo. Da la sensación de que los ministros y el presidente van de sobrados a la hora de afrontarse a los medios. Me cuentan que desautorizan una y otra vez a sus directores de comunicación. Entonces, ¿para qué los tienen?

Y, por último, no lo olvide, Sr. Rajoy, los políticos tienen que saber comunicar, si no, no se dediquen a ello. Esto también hay que trasladarlo al resto de formaciones políticas, sobre todo en el PSOE. Otros que tal bailan.

¿Quieres saber más de Ramón Roca?  RamonILU

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2 pensamientos en “La comunicación, el mal endémico del Gobierno

  1. Toda la casta, no solo el PP tiene un déficit en comunicación brutal. Porque no nos engañemos: el PPSOE nos gobierna. Un rato un ala, y un rato la otra. Mientras eso sea así, no esperemos cambios en España.

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