¿Es necesaria tanta conectividad en el coche?

KaramILUSi tú, “shakero”, has cliqueado en mi perfil –acción que te agradezco de antemano-, verás que mi relación con el mundo del motor está en su fase adolescente. Sin embargo, en estos años –ya van camino de ocho- he podido ver cómo la evolución del sector ha sido enorme, ya no sólo a nivel mecánico, de materiales, de confort, de seguridad… sino también de conectividad. Quizá no seamos conscientes, pero los coches no son iguales a cuando un servidor empezó en esto, ni a hace dos años, ni incluso al año pasado… Pero muchos de los coches de hoy no se parecerán absolutamente en nada a los que lleguen dentro de un año, dos o cinco.

El primer coche de prensa al que me subí fue un Mazda RX-8, sin contar claro está el incombustible Renault Mégane de 1997 de mi familia. Recuerdo que por aquel entonces contemplar ciertos elementos como el climatizador digital, la velocidad de crucero o los sensores de lluvia y luces, no hacían más que sorprenderme. Y ya si hago mención al hecho de visualizar cómo una pantalla salía del salpicadero y me mostraba mi posición, el sentimiento ya no sólo era de sorpresa, más bien de estar rodeado de lujo.

Audi A3 Sportback

Los meses fueron pasando a la misma velocidad que lo hacían los coches de prensa por mis manos. Grandes, pequeños, súper equipados, ‘pelados’… pero cada vez con más tecnología. Al climatizador digital le siguió el climatizador bizona (en donde piloto y copiloto pueden regular al gusto la temperatura y así evitar discusiones); a la velocidad de crucero le sucedió el regulador de velocidad adaptativo (mediante el cual, gracias a un sensor colocado en el frontal, es capaz de mantener la distancia que le marquemos con el coche que le precede) y el siguiente nivel al encendido y apagado automático de las luces y del limpiaparabrisas fueron los retrovisores autocrómicos (que reducen el deslumbramiento de los faros del vehículo que nos sucede). Mientras, las pantallas iban incluyendo más cartografía, elementos en tres dimensiones, pantallas táctiles y hasta reproductores de DVD o sintonizadores de TV, eso sí, con una función de pantalla dividida para no distraer al conductor.

Por su parte, la intercomunicación entre máquina y persona seguía ciñéndose al Bluetooth. Primero, gracias a dispositivos externos y, más tarde, por su integración en las propias radios. Sin embargo, todo se limitaba a exportar la agenda. Hasta ahí, todo parecía bastante sencillo pero, de repente… el boom móvil.

Conectividad 02Casi sin darnos cuenta, estábamos rodeados de Smartphones. Si bien las primeras generaciones estaban poco definidas, las siguientes ya eran mejores y las siguientes más… y así hasta llegar a los actuales iPhone 5S o Samsung Galaxy S4. A medida que su popularidad crecía, nacían nuevas aplicaciones: Instagram, Twitter, Tiempo+, portadas… Un hecho al que los fabricantes de automóviles no eran ajenos.

De ahí que muchos de ellos, principalmente los Premium, decidieran tomar cartas en el asunto. Audi fue de los primeros en evolucionar su MMI (Multi Media Interfaz) gracias a la introducción de las primeras funciones online, como el tráfico o el tiempo. BMW hizo lo propio con su sistema ConnectedDrive en el que se añadía las noticias online o una base de datos con los puntos de interés del lugar en el que uno se encuentra. En cambio, en menos de un año se habían quedado obsoletos.

Así, Audi, a principios de este año sacó al mercado el AudiConnect (BMW acaba de mejorar el suyo). Un sistema que ya no sólo muestra los datos de tráfico, noticias… sino que incluye Facebook, Twitter, mail y hasta información en tiempo real de los horarios de los vuelos y trenes. Todo ello sin olvidar la posibilidad de conectarte a Internet en todo momento, como si estuvieras sentado frente al ordenador de tu casa. De hecho, este mismo artículo podrías estar leyéndolo sentado en la butaca de tu coche.

Pero llegados a este punto, uno se hace la pregunta ¿Hasta donde hemos llegado en cuanto a la dependencia tecnológica? ¿Es realmente necesario estar las 24 horas conectado? Personalmente, creo que no. No podemos supeditar nuestro día a estar delante de una pantalla. A un servidor le encantan ambas cosas, la tecnología y los coches. Si pudiera, estaría a la última en lo que a ‘aparatitos’ se refiere, pero también soy consciente de que cuando conduzco esa es mi máxima prioridad. Tener un volante entre las manos no es lo mismo que estar tecleando tranquilamente en el escritorio de tu casa. Hay que velar por la seguridad de uno mismo así como por la de los demás.

Conectividad 04

Además, ¿no resulta contradictorio que, por un lado, las jefaturas de tráfico estén poniendo cada vez más sanciones por utilizar el manos libres, el navegador, o por fumar dado que son factores que aumentan las distracciones, mientras que, por el otro, los fabricantes sacan más y más sistemas que no hacen si no retirar la mirada de la carretera? No me vale que muchos de ellos funcionen mediante reconocimiento vocal, yo los he probado y en la mayoría de los casos han funcionado, porque no quita para que sigan distrayendo.

Y esto va más allá. Marcas como Mercedes, Ford o las propias Audi y BMW están desarrollando técnicas para que los coches ‘hablen’ entre sí, avisándonos de posibles incidencias, tramos en mal estado, tráfico… e incluso sincronizando el vehículo con los semáforos, avisarnos de su frecuencia para así poder cogerlos en verde (ahorrando atascos y combustible) o desarrollando formas telemáticas de aparcamiento. Muchos de estos sistemas son proyectos, pero otros ya existen, como el Waze, el primer GPS social, en el que los usuarios interactúan e informan al resto de las condiciones de la vía, de los radares…

Pilotiertes ParkenNo me postulo como un opositor de la evolución tecnológica pero no me entra en la cabeza que alguien tenga que estar compartiendo ‘tuits’, ‘facebooks’ o comprobando las últimas noticias del día mientras se va conduciendo. Soy consciente de que el conductor es el último que tiene la palabra y que elige hacer uso de ellas o no, pero si los fabricantes se lo facilitan, es normal sienta la tentación de hacer uso de ellas, ya lo decía Oscar Wilde: “la mejor manera de librarse de la tentación es caer en ella”. Ahora bien, encuentro interesantes y funcionales muchas de ellas siempre y cuando sean para facilitarnos la vida, como la información de los vuelos, el precio de las gasolineras y, obviamente, las incidencias de la carretera. En determinado momento pueden llegar a salvarnos de más de un apuro, pero con organización todo es posible.

Sí, puede que sea un poco escéptico pero quizá estoy condicionado tras haber tenido la oportunidad, hace unos días, de conducir un Audi Sports Quattro del año 84. ¡Qué suerte tenían algunos!

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